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De la Isla Kangaroo a las Islas Togian ... en 39 horas Página 1 El
cansancio se acumulaba, pero se mezclaba con la emoción de la aventura.
Acabábamos de dejar el aeropuerto de Adelaida en un vuelo local hacía
Kingscote, capital de Kangaroo Island, donde pasaríamos los próximos
dos días. En Adelaida decidimos redistribuir el equipaje, dejando una
maleta en los lockers del aeropuerto, que recogeríamos a la vuelta. Ya
me había acostumbrado a las correspondientes explicaciones a la
seguridad cada vez que escaneaban mi mochila y veían la imagen de
mi carcasa submarina con la cúpula para angulares, que, por lo visto,
le hacía parecerse a un torpedo nuclear. El objetivo era ver a esos preciosos animales en su ambiente natural: leones marinos, focas, canguros y koalas. Estábamos ilusionados según las expectativas creadas por la investigación previa, es posible acercarse mucho, nos decían, y la isla está muy poco habitada, un entorno perfecto para observar a la fauna en su vida en libertad. Llegamos a Kingscote a eso de las 9:00, tras coger nuestro equipaje nos hicimos con el 4x4 de alquiler, con el que exploraríamos la Isla. Estaríamos alojados en el Kangaroo Island Wilderness Retreat (www.kiwr.com), justo a la entrada del Fliders Chase National Park. Tuvimos la precaución de comprar los mapas de Australia para el Tom Tom y eso nos permitía una seguridad e independencia enorme. Casi todas las carreteras sin asfaltar aparecían en el navegador con lo que era muy seguro manejarse sin guías ni mapas.. El trayecto de Kingscote a SealBay son unos 60 Km por carreteras asfaltadas y sin asfaltar, bastante divertido lo de conducir por la izquierda, por suerte el coche era automático con lo que afortunadamente no tenía que cambiar de marcha con la mano izquierda. El paisaje se compone de árboles y más arboles que se suceden sin parar mientras avanzamos hacia la bahía. Es emocionante ver que no nos cruzamos con nadie por más que nos esforcemos en mirar en todas direcciones en búsqueda de otras personas. Trayecto sobre el mapa: ![]() Después de una hora aproximadamente llegamos a parque nacional de Seal Bay. Nos encontramos con un grupo de turistas junto a las casas de madera donde atiende el staff del parque, justo a tiempo para la siguiente visita guiada. Durante 10 minutos se nos indican las instrucciones necesarias: no separarse nunca del grupo, prohibido acercarse a los leones marinos a menos de 10 metros e ir siempre detrás del guía siguiendo sus explicaciones, nos hacen mucho hincapié en que podemos observar y hacer fotos pero nunca interaccionar con los animales. Los leones marinos viven estupendamente en las playas, nacen allí, crecen, migran y regresan para reproducirse al mismo lugar, cazan y son depredados por tiburones, hay numerosas familias y los guías los tienen reconocidos. A mí personalmente me daba mucha envidia verles retozando al sol y dándose chapuzones cada vez que tienen calor. Los había incluso echándose la siesta detrás de las dunas. Que gozaba pensé, sin obligaciones ni responsabilidades, sin capacidad para percibir el pasado o el futuro o generar un estrés gratuito, como hacemos los humanos, llenándonos de ansiedades por situaciones imaginadas. ![]() ![]() Es muy gracioso verlos moverse de un lado al otro de la playa: ![]() ![]() ![]() Y de regreso con su familia. ![]() Tras una hora aproximadamente de compañía de los leones decidimos continuar con nuestra misión de observación. El próximo destino era el Cabo de Couedic, llamado así por el explorador francés Nicolas Baudin, primera persona en explorar la isla. El Cabo se encuentra al suroeste de parque de Fladers Chase y allí encontraríamos otro santuario de leones marinos en las rompientes rocosas. Estábamos ansiosos por explorar esta zona porque después nos encaminaríamos hasta el corazón de Flinders Chase, donde se nos aseguraba que era posible acercarse mucho a los koalas. ![]() En el cabo hay un faro muy bonito, y junto a los acantilados encontraríamos una nueva comunidad de leones marinos, esta vez en las rocas que se adentraban en el mar. Aquí fuimos capaces de ver como jugaban e incluso se peleaban por las hembras. Tuve la misma sensación de estar dentro de un micromundo, una pequeña comunidad con sus fascinantes reglas de comportamiento adquiridas a lo largo de millones de años de evolución. ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() Durante los trayectos teníamos que extremar la precaución porque era frecuente toparse con grandes lagartos que tomaban el sol junto a la carretera. De vez en cuando se nos cruzaban animales como zorros y especialmente los wallabys o canguros enanos, que estaban por todas partes, especialmente en los alrededores de hotel .Parecían ardillas gigantes domesticadas. Así que, ya tocaba un merecido descanso después del madrugón y el día de aventura, así que nos dirigimos al resort a pasar el resto de la tarde en compañía de los canguros enanos, que rondaban alrededor de los apartamentos como perrillos desconfiados. Al día siguiente nos levantamos sin saber muy bien dónde nos encontrábamos, habíamos recorrido unos 1350 Km desde Sydney en los últimos tres días, pasando cada noche en una ciudad diferente. Desayunamos y vuelta al coche para nuestro recorrido en busca de los Koalas. Nos adentramos en el parque natural de Flinders Chase hasta Koala Walk, la zona consiste en un recorrido de aproximadamente 1 Km donde a ambos lados predominan los eucaliptos. Nos dijeron que aproximadamente 15 koalas tenían su hogar en esta zona y que fuéramos caminado atentos a las ramas para divisarlos. No era necesario ir acompañado de guía ya que los árboles son altos y no es posible trepar por ellos. Estuvimos aproximadamente una hora recorriendo la zona. Era asombroso como “pasaban” lo koalas de nosotros. Allí estaban, tan campantes, a unos metros de nosotros, agazapados entre las ramas, dormitando la mayor parte del tiempo, tranquilos, tranquilos, tranquilos. Pudimos ver unos 6 o 7. ![]() ![]() ![]() Después de pasarlo bomba con los koalas nos dirigimos hacia una zona al este del cabo llamada Remarkable Rocks, donde existen unas formaciones rocosas peculiares, resultado de la efluencia de un canal de lava justo en el borde de la zona costera. Las rocas tenían un aspecto de lo más interesante. ![]() ![]() ![]() Tras hacer las correspondientes rutas volvimos al 4x4 y nos encaminamos en dirección a cabo Borda, junto en la parte Noroeste de la Isla y cerca de la entrada norte del parque de Flinders. En este cabo se han registrado varios naufragios y pudimos ver escritas crónicas de la época respecto a un carguero finlandés que se hundió debido a un temporal y cómo muchos de sus tripulantes pudieron llegar a tierra y sobrevivieron de la naturaleza hasta que consiguieron alcanzar la casa del farero, que avisó al rescate de Kingscote de donde llegaron numerosas personas en la demanda de asistencia a los náufragos. De regreso estuvimos comiendo en el marron café, que es básicamente un restaurante situado en un criadero de cangrejos de río (marrons) . Era el mismo modelo que una bodega donde puedes probar las variedades antes de comprarlo. En este caso había disponibles numerosos tanques con diferentes tamaños y tipos de cangrejo de río y era posible tener una visita guiada para enseñarte el proceso de acuacultura, recolección y empaquetamiento. ![]() Kangaroo Island es famosa por el delicioso sabor de sus verduras, del que doy fe. En mi vida he probado unas sencillas patatas cocidas mejores que en este lugar, y nunca supimos el motivo del porqué todas las ensaladas estaban tan buenas. Regreso al resort, cena y madrugón a las 5 de la mañana para coger el avión de regreso a Adalaide, que salía a las 8:30. Al llegar al aeropuerto nos quedamos con un sabor muy amargo. Desafortunadamente atropellamos a un wallaby durante el trayecto y lo pasamos fatal. Daba mucha pena comprobar cómo cada cierta distancia habían wallabys muertos víctimas de los coches, pero os aseguro que era imposible esquivarlos ya que salían corriendo asustados por las luces y se cruzaban como relámpagos. Una gran pena que enturbió nuestra visita a esta isla tan especial. Es realmente peligroso conducir de noche en Kangaroo Island por este motivo. De regreso al aeropuerto de Adelaida reorganizamos nuestro equipaje rescatando la segunda maleta de los lockers. Nos encaminábamos hacia las salidas domésticas con conexión internacional pues nuestro destino de ese día era Singapur, vía Perth, en el suroeste de Australia. Ya me preparé mi chaleco de fotografía con los objetivos y mi equipo fotosub en la mochila con la correspondiente sensación de bicho raro al pasar por los controles de seguridad, donde sin dudarlo, se me pedirían explicaciones. Llegamos por la noche al aeropuerto Internacional Changi de Singapur, que es sin duda, el aeropuerto mejor preparado que he visto en mi vida, realmente excepcional. Los controles de seguridad, en vez de estar centralizados como en Heathrow o Madrid, creándose colas interminables, están situados en las puertas de embarque. Hay puestos de internet totalmente gratis (si, gratis) junto a los sillones de espera, además de fuentes de agua cada cierta distancia. Impecablemente limpio, silenciosos y eficiente. Como anécdota decir que tomamos 18 vuelos en 4 semanas, pues bien, sólo en uno de ellos se retrasaron las maletas; ¿Alguien adivina dónde?.... efectivamente, en Barajas ,al regreso, …. Bienvenidos a España.
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