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Indonesia
EL GRAN ACUARIO

Parte II


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    Contar mi viaje a Indonesia es el reto más importante que he aceptado en los últimos años.

    Si tuviera que resumir en una sola frase la impresión que me queda de la experiencia esta sería “no estaba preparado”.

    Me gusta viajar y lo hago muy a menudo. He estado en muchos sitios que casi no recuerdo; pero este viaje ha dejado profundas cicatrices en mi alma y voy a intentar explicar porqué.

    Mi viaje duró desde el 8 de agosto hasta el 27 del mismo mes de 2005. Lo planifiqué a conciencia porque no quería que después de tantos kilómetros, me quedara algo importante sin hacer y ese fue mi primer error: ¡me quedó casi todo por hacer!

    Me vi documentales, estudié la geografía, las curiosidades, el clima, los fondos, las etnias; todo fue inútil porque estar en un sitio donde no eres un turista envidiado por los euros o por los “dolores”, donde eres un “ignorante de la vida” que no sabe vivir, donde los valores de la sociedad son simples y directos basados en el placer de ver pasar el tiempo, donde lo más importante es mantener el estilo de vida, donde la mezcla es una obligación, … No fui un turista que iba a ver, fui una rareza que les dio la oportunidad de verme y, de esta manera tan extraña, fui yo el observado.

    Sé que e-Coralia es un portal de acuariofilia marina, pero yo tengo que contar no sólo cómo es el fondo de donde provienen muchos de los animales que mantenemos, si no que debo además contaros cómo es la gente que habita los sitios que he visitado, porque quiero que cuando veáis a vuestro “Premmas”, sepáis porqué es tan orgulloso. O que cuando deis de comer a la “E. Quadricolor”, recordéis cómo es el sitio de donde viene y la cultura que tiene por encima de ella y de la que, en términos evolutivos, ella es responsable porque fue primero. Por supuesto también os enseñaré parte de lo que he visto en el fondo…; una ínfima parte de lo que guardan esas aguas privilegiadas.


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     Esta es la ruta que seguí. Primera parada Bali.

    Es una isla pequeña y muy poblada, probablemente la isla más turística de Indonesia. Personalmente no me gustó en absoluto: prefiero sitios menos “occidentalizados” y con menos dependencia del turista. La situación me la contó un artesano de Ubud, cuando me dijo que en Bali ya quedan pocos balineses. Hay mucha inmigración de otras islas para trabajar en Bali y, cuando los oriundos ganan el suficiente dinero, se va a Yakarta, la capital de Indonesia para prosperar.

    Los que me conocéis sabéis que pienso que a la hora de retratar un sitio, nada lo describe mejor que su gente: así he visto a Bali y esta es mi opinión:


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Segunda parada: Sulawesi, de ahora en adelante, Chulabesi, ¡qué bonita es esa tierra!

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    Nada más aterrizar en Ujung Pandang, que por cierto ahora se llama Makassar, me di cuenta que había llegado a casa. Así me sentí cuando noté la primera bocanada de aire fresco al descender del avión. Nuestro guía se llama Sulís y desde aquí quiero agradecerle que nos enseñara como lo hizo, esa tierra que me verá bastantes más veces…

    En la isla conviven 5 etnias distintas y cada una de ellas tiene sus propias costumbres y su manera de hacer las cosas. Pero en todas domina la emoción de sentirse indonesi@: es un pueblo orgulloso de ver a través de la parabólica cómo en Occidente nos empeñamos en fastidiarnos la vida. Claro que hay convulsiones políticas, atentados, delitos…; pero en esta isla, la realidad que he podido vivir es que es una gente dispuesta a defender lo suyo y ni siquiera la fórmula más sutil de terrorismo, la televisión, ha podido cambiarles.

    He podido conocer dos etnias en profundidad viviendo momentos que jamás olvidaré. He estado en casas particulares sin ningún interés económico, he probado los frutos de esa tierra como regalo de las gentes que me encontraba y he sufrido interrogatorios duros de parte de esas personas que tenían verdadera curiosidad por saber de mi estilo de vida y mostrarme el suyo.

    Pero basta de cháchara, al Norte de la capital, Makassar, comienza la tierra de los Bugis, la primera de esas dos etnias:


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Sonrisas permanentes: soy rubio, con gafas y voy mal afeitado, ¡no soy tan feo leñe!Es un pueblo que vive en el mar y del mar. Su principal fuente de ingresos es la pesca. Tienen conocimientos muy avanzados de piscicultura y cultivan carpas para consumo local y gambas para la exportación.


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Tienen artes de pesca únicas en el mundo. Viven rodeados de un mar que está repleto de delicias y sólo tienen que cogerlas como quien abre la puerta del frigo y coge un yogurt.En todas las caras veréis siempre orgullo y que les gusta lo que hacen y dónde están: no lo cambiarían por nada del mundo.


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Tocan todos los palos de la pesca en barcos propios que se construyen y con los que un día conquistaron la mayor parte de este mar.


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Para un momento, Sulís, que tengo ganas de ver más de cerca, de sentirme un poco más cerca.


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Cuando vi a este grupo de agricultores separando la paja del arroz, no pude evitar acercarme más.Vinieron todos al borde de la carretera para hablar un rato de la vida y practicar inglés: era para lo que servía yo en muchas ocasiones…



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Sulís, ¿conocéis el arte de la seda? Y el colega me lleva a una casa particular donde una señora muy amable nos invita a entrar y nos explica cómo unos cultivan los gusanos de seda, otros los cuecen e hilan y, en la mayoría de las casas, hay alguna mujer con la habilidad de tejer.

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Cae la tarde muy rápido en esta latitud tan cerca del Ecuador. Vamos remontando un río y en él, las postales de la vida. Pescando a mano las carpas…







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Texto y fotos: Pablo Zamora

 

Dedicado a Pita.


 

 

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